La tarea del líder es llevar a las personas desde donde están, hasta donde no han estado.

Explore las oportunidades e implicaciones de las tecnologías exponenciales y conéctese aun ecosistema global que está configurando el futuro y resolviendo los problemas urgentes globales.

Recursos

La FDC elabora y propone propuestas ciudadanas ante los diferentes niveles de gobierno sobre políticas públicas que la fundación recomienda. Dichas propuestas son preparadas por equipos multidisciplinarios que monitorean permanentemente la realidad local, regional y global.

Relaciones institucionales: Por medio de este programa, la FDC establece y mantiene relaciones con organizaciones sociales y políticas, de Latinoamérica y del mundo, con las que exista una convergencia de propósitos y la posibilidad de trabajar conjuntamente en pos de objetivos comunes.

 

Los recursos de la FDC son iniciativas permanentes de trabajo en ámbitos que consideramos fundamentales en Latinoamérica. Estos programas se agrupan en varias áreas temáticas.

La Fundación Diplomacia Ciudadana (FDC) ejerce su actividad en tres áreas estratégicas de cooperación internacional:

Política y Economía

 

La diplomacia ciudadana considera que los ciudadanos tienen el derecho, incluso la obligación, de contribuir a las relaciones internacionales de su país, la fundación se propone establecer vínculos con organizaciones de todo el mundo, de manera de fomentar las relaciones políticas y económicas, culturales y sociales para mutuo beneficio de las instituciones y naciones involucradas. Asimismo, la FDC se nutre de experiencias comparadas y programas de cooperación y desarrollo globales para elaborar y proponer políticas públicas a nivel local y regional que propendan al bienestar de nuestras sociedades y en la articulación de una comunidad regional con respeto a las historias y culturas propias de cada Estado Nación. Asimismo, es un objetivo tener al ser humano como el centro de todas las actividades, cuya dignidad y respeto es el fundamento último de la justicia y la libertad.

En el ámbito económico, la FDC considera que la cuestión central y más relevante de la situación latinoamericana es el problema del desarrollo, entendiendo por desarrollo el proceso de crecimiento de una economía, a lo largo del cual se aplican nuevas tecnologías y se producen transformaciones sociales, con la consecuencia de una mejor distribución de la riqueza y del ingreso. Subdesarrollo, consecuentemente,  es la situación de los países menos avanzados, caracterizados por el bajo ingreso por habitante, reducido nivel de ahorro e insuficiente dotación tecnológica: todo lo cual limita el crecimiento económico. El problema del desarrollo económico es uno de los problemas más agudos e importantes en la agenda global. El subdesarrollo latinoamericano expresa desigualdades intolerables en el plano moral y político.

 

Entre las causas que en mayor medida concurren a determinar el subdesarrollo y la pobreza, además de la imposibilidad de acceder al mercado internacional, se encuentran el analfabetismo, las dificultades alimenticias, la ausencia de estructuras y servicios, la carencia de medidas que garanticen la asistencia básica en el campo de la salud, la falta de agua potable, la corrupción, la precariedad de las instituciones y de la misma vida política. La solución al problema del desarrollo requiere la cooperación internacional para gestionar exitosamente ciertos elementos esenciales que implican la acumulación de capital, conocimientos, tecnología, capacidad de gestión, organización de recursos, educación y capacitación de la fuerza de trabajo.

Por esta razón, los esfuerzos de la FDC en el plano político y económico se dirigen principalmente a impulsar las relaciones internacionales entre todos los gestores del cambio en Latinoamérica, como en todas aquellas iniciativas y programas de cooperación que promuevan el desarrollo local y regional.

Economías verde, naranja y azul

los colores del desarrollo sustentable.

Si el desarrollo tecnológico es, para la FDC, un tema central y fundamental para Latinoamérica y, a su vez, es un tema al cual se subordinan y orientan otros, de gran importancia para el fortalecimiento de la democracia en la región consideramos que este tema debe ser enfocado como empresa de largo plazo, un esfuerzo permanente que no puede ni debe atarse a fenómenos cíclicos de auge y depresión. Por esa razón la noción de sustentabilidad es un concepto capital para el desarrollo. No puede haber un desarrollo que no sea sostenible. La sustentabilidad debe ser una característica ineludible de cualquier modelo de desarrollo. En ese sentido, los modelos que procuran la racionalidad económica, la responsabilidad ambiental y la equidad social (economía verde), que reconocen y aprovechan la riqueza de los mares, al mismo tiempo que se preocupan por su cuidado (economía azul) y proponen sistemas productivos que procuren el uso más racional posible de los recursos, teniendo en cuenta todo el proceso productivo, desde la extracción del recurso hasta la disposición de los residuos del consumo (economía circular), son aquellos que deben aplicarse. Industrias ecológicamente conscientes, agricultura y minería ambientalmente responsables, serán las claves de un desarrollo pujante y a la vez sostenible en el tiempo. Todo esto requiere, por supuesto,  de un constante esfuerzo de innovación y creatividad (economía naranja).

COOPERACIÓN
COOPERACIÓN
Internacional

La FDC participa como agente facilitador de la gestión de fondos de fuente internacional, destinados a proyectos en LATAM con fines solidarios.

RELACIONES
Comerciales

La FDC participa como agente facilitador de relaciones comerciales internacionales de LATAM (tanto en el ámbito de las inversiones como en el de las operaciones de comercio exterior).

AREA CULTURA Y EDUCACIÓN

 

De acuerdo con la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural, de la UNESCO, "la cultura debe ser considerada como el conjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social y que abarca, además de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias" (UNESCO. Declaración Universal sobre Diversidad Cultural).

La cultura de cada nación debe ser entendida entonces como un todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres, y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre, abarcando todos los fenómenos humanos que no son el total resultado de la genética, es así producto del devenir histórico de la sociedad. Por lo tanto, la cultura de una nación expresa su identidad, su historia, su modo de ser en el mundo. Asimismo, es fundamental estar abierto a los cambios que necesariamente trae consigo el devenir de la historia; por lo tanto, es indispensable conciliar los reclamos de Permanencia con los reclamos de Progreso. En ese sentido, la FDC procura con sus programas contribuir a la tarea de preservar y difundir el legado cultural de cada nación latinoamericana que, a cada pueblo en particular, nos han sido transmitidas por nuestras pasadas generaciones y que el devenir del tiempo ha enriquecido con lo más valioso del aporte realizado por los tiempos modernos.

Lo mismo sucede con la educación, cuyo fin primario es ayudar al hombre a alcanzar su plena formación como tal, y que tiene, además, otros fines, secundarios con respecto del anterior, pero de enorme relevancia, tales como transmitir la herencia cultural de un área dada de civilización, preparar para la vida en sociedad y para el buen comportamiento ciudadano y proporcionar a la persona  el equipamiento mental necesario para cumplir sus funciones en el cuerpo social, asumir las responsabilidades familiares y ganarse la vida, es seguramente una de las tareas más importantes, sino la principal, que debe encarar toda sociedad. Es la escuela (el sistema educativo) la que debe cumplir esa función y, primeramente, enseñar como pensar. La responsabilidad por la educación moral descansa directa y primariamente en la familia, por una parte, y por la otra en la comunidad religiosa a la que la familia del joven pertenece. Sobre esta base, los programas de cooperación que la FDC puede desarrollar sobre el plano de la educación son aquellos que  deben brindarse de cara a los desafíos tecnológicos y laborales que nuestras sociedades enfrentan tanto para las nuevas generaciones como también para la capacitación de los adultos y la gestión del cambio ante los nuevos escenarios tecnológicos y laborales dado que existe una relación muy fuerte entre la educación y el desarrollo económico; de hecho, puede decirse que la educación en un sentido amplio es uno de los factores fundamentales del desarrollo.

 

Es por eso que la FDC, reconociendo la importancia crucial de la cultura y la educación y con el objetivo de propender al desarrollo tecnológico y a resguardo de sus identidades culturales, desea sumar sus esfuerzos para que los ciudadanos latinoamericanos puedan recibir la mejor formación educativa, integral, orientada a los valores tradicionales y en procura siempre de fomentar el desarrollo tecnológico y económico en la región.

CIENCIA Y TECNOLOGÍA

 

Nuestra finalidad es mediante una red regional de agentes de cambio global poder reunirnos y compartir experiencias que nos permitan difundir información estratégica sobre las nuevas tecnologías disruptivas tales como la inteligencia artificial, la revolución 4.0, la internet de las cosas y las ciudades inteligentes -entre infinidad de otras- para  inspirar a los actuales y futuros  dirigentes políticos de la región para que se esfuercen por comprender y facilitar el desarrollo exponencial de las tecnologías en una red de cooperación regional y global con el fin de promover y aplicar un marco regulatorio adecuado para que estas nuevas herramientas puedan resolver los enormes desafíos que actualmente enfrenta Latinoamérica en todos sus niveles.

Es por ello, que la FDC procura desarrollar programas de cooperación y transferencia tecnológica que sirvan para enriquecer el sistema educativo y productivo en la región, entendiendo que el éxito tecnológico es más probable cuando los ciudadanos logran mirar más allá de su propia realidad nacional y comienzan a colaborar, estudiar y comprender el trabajo de los demás avanzando sobre las fronteras del conocimiento y borrando los límites entre las disciplinas y las nacionalidades. En la FDC pensamos que la  educación universitaria tradicional tiende a empujar la gente a través de embudos estrechos. Por estos motivos, queremos establecer es un espíritu de trabajo un campo de cooperación local, regional y global mucho más amplio y operativo para enfocarnos en desarrollar un enfoque multidisciplinario en Latinoamérica y la agenda global.

Por qué:

Nos encontramos frente a un panorama cada vez más veloz en términos de revolución tecnológica y no sabemos cómo encarar los avances que aunque parecen sacados de una película de ciencia ficción, son cada vez más reales, ya están aquí y todavía no entendemos cómo regularlos. En América Latina, la cultura y el atraso gubernamental de nuestros países en relación con los Estados Unidos o Europa, han posibilitado un escenario de desdén y falta de confianza frente a los avances tecnológicos que se desarrollan en nuestros territorios, así como frente a la implementación de estrategias digitales que ya funcionan en otras partes del mundo y que dan un vuelco total a los paradigmas con los que nos seguimos manejando, pero que ya están tornándose obsoletos.

Nuestra función: es ser un puente entre las empresas de tecnología, la sociedad civil y los gobiernos para contribuir en el proceso de transición que nuestros países deben llevar a cabo de un modo más ágil para posicionarse en el contexto mundial de revolución digital.

Qué se necesita: Cohesión social alrededor de los avances tecnológicos que se suceden a diario para entender sus potencialidades y desventajas, de modo tal que sepamos cómo encararlos en busca del mayor beneficio posible y limitando al máximo los riesgos que puedan conllevar.

Alcance: generación de puentes de cooperación tecnológica con Embajadas, empresa privada, entes gubernamentales nacionales y universidades. Generación de una apropiación social por parte de la sociedad civil de las tecnologías de punta que se vienen desarrollando y de lo que se debate en las esferas políticas al respecto.